Sin hablar

lecoolportada“Las cosas que no se dicen a veces son las más importantes. Era muda desde que nació, pero lo  decía todo con sus ojos. Decían que tenía chispas en su mirada y aunque no hablaba, proclamaba a los cuatro vientos su pasión por la vida. Él era el único que la entendía y inventó un utensilio para convertir en palabras el brillo de su mirada, el movimiento de sus ojos, la dilatación de sus pupilas, el aleteo de sus pestañas. Cada vez que él se le acercaba en sus ojos se leía la palabra emoción, cada vez que él se alejaba sus retinas revelaban la palabra nostalgia. Cuando se reía con sus amigos, su vista decía diversión. En el momento en que llegaba la primavera en sus ojos se podía interpretar la alegría. Cuando su madre le cocinaba su plato favorito se adivinaba la palabra ternura. Y sin duda, cuando compartía cualquier detalle cotidiano con sus seres queridos se leía en sus grandes ojos, la palabra Amor.”

Editorial escrita para una newsletter de marzo de Le Cool Barcelona. 

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