Maïa Vidal

maiavidalMaïa Vidal, es una americana atípica que vino a Barcelona huyendo del frío de Montreal inspirada por la película francesa L’auberge espagnol (traducida aquí como Una casa de locos). De madre medio japonesa y de padre francés con raíces españolas, Maïa posee un caleidoscopio cultural que le ha hecho ver la vida de otra manera. Confiesa que su razón de ser es la contradicción; “Para mi lo más interesante es por ejemplo, presentar una cosa dulce pero hablar de cosas serias, o cortar una guitarra super distorsionada con un xilófono y una flauta. En la vida, en el arte, en la música, quiero presentar las cosas con un poco de humor.”

Sus primeros ep’s fueron autoeditados, hechos en casa, realizando 1000 copias que ya se han vendido. Para su puesta de largo, God is My Bike, eligió dos estudios de unos amigos, optando por un proceso natural y orgánico en el que se iban haciendo arreglos cada día, sin prisas. Su aire naïf y su aspecto de muñeca de porcelana puede llevar a pensar que es una chica frágil, y puede que lo sea, pero… “odio tener miedo… y para no tenerlo he elegido la dulzura contra la oscuridad. No sé.. pero funciona” (y sonríe al decirlo). Antes de presentarse al mundo como Maïa Vidal, era conocida como Your Kid Sister y llevaba siempre a cuestas un bonito gorro de peluche “tenía mucho sentido ser Your Kid Sister cuando solo estaba haciendo versiones de Rancid, el grupo punk, porque era un personaje, un álter­ego, el opuesto del punk pero con el mismo DIY naïve y llevaba el gorro de lobo en referencia a un disco de Rancid. Esto era mi mundo al principio, pero una vez que compuse mis propias canciones y me di cuenta de que ya había pasado esa fase ya no tenía tanto sentido cantar mis nuevas canciones, tan íntimas y a veces tan intensas, ¡llevando un gorro de lobo!”

Una chica con un pasado punk, en el que también formó parte del grupo Kievan Rus “Era un grupo super punk rock, formado por tres chicas adolescentes, yo era la bajista y la cantante y llevaba el pelo de todos los colores posibles. Esto fue mi identidad toda mi adolescencia, y me gustó mucho pero creo que me quemó un poco también. La escena punk no era un buen ambiente para una chica tan sensible, creo… y dejé la música durante tres años. En esos años, no quería hacer nada que tuviese ver con la música, sólo estudié bellas artes, escultura, dibujo, animación, historia de arte…de todo. ¡Y aprendí a tocar el acordeón solo para este proyecto! Era un momento muy de arte conceptual para mí… Estaba cocinando con un amigo en Montreal y estábamos escuchando Rancid y yo cantaba, pero en lugar de gritar como hacen ellos, estaba cantando súper dulce. Nos estábamos riendo por eso y me surgió la idea de grabar versiones de Rancid pero en plan muy naïve, y como sabía que había un acordeón en la casa de mis padres, me dediqué a aprender. La diferencia entre la escena musical de ahora y mi momento punk es muy grande, y menos mal porque no aguantaba aquella escena. Creo que igual era demasiado joven o demasiado honesta… Cuando volví a la música fue escondiéndome en el personaje de Your Kid Sister, en parte porque pensaba que necesitaba protegerme. Pero lo increíble es que ahora no necesito protegerme o esconderme de nada porque mi experiencia aquí y con este nuevo proyecto es únicamente positiva”. Tan positiva que después de dos años viviendo en Barcelona ha conseguido tocar en el festival BAM: “Es muy fuerte porque los primeros conciertos que ví en Barcelona fueron los del BAM, y ahora, haber tocado en este festival, me parece muy épico. Empecé a hacer conciertos en Barcelona gracias a un par de amigos, y siempre en sitios muy pequeños, pero siempre he tenido un público muy entusiasta que me ha hecho sentir como en casa. El BAM ha sido un experiencia increíble porque me parecia que estaba tocando para el mismo publico que cuando tocaba en sitios pequeños pero claro, habia mucha más gente. ¡Me gustaría tener conciertos así siempre!”

Maïa ha dejado de ir sola para ir acompañada de Simon Beaumont, una especie de hombre orquesta que toca el xilófono, la trompeta, el clarinete, el autoharp y la guitarra y a la hora de ampliar el grupo ella dice “En el BAM tocamos cuatro personas, Simon, Giuliano Cobelli en la percusión, trompeta y xilófono, y Alberto Perez al contrabajo y violin. El poder de esta formacion ha sido muy interesante y no sentía que habíamos perdido la intimidad ni nada, aunque era una cosa muy grande de verdad. Creo que por el momento seguimos con el dúo, que tiene mucha magia.” Y si algo le sobra a la propuesta de Maïa Vidal es magia. Dejémonos hechizar.

 

Entrevista realizada para H Magazine.

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