Teen Daze

teendazeEl pasado lunes 16 de abril vivimos uno de esos momentos que tanto les gusta a la gente ávida de nuevos talentos musicales y ansiosa por repetir una y otra vez aquello de “yo les vi antes que nadie”. Sí, ayer vimos a Teen Daze, una joven promesa de eso que muchos llaman chill wave o dream pop. Y también pudimos disfrutar de la actuación de Brothertiger, con quién se ha ido de gira europea y que pratica el mismo estilo musical.

Con la sala Miscelánea medio llena pudimos disfrutar primero del set de Brothertiger, un joven de Ohio que crea atmósferas de dream pop envolvente acompañado por unos visuales que recreaban el universo y las estrellas primero para pasar por playas y imágenes del verano después. Un concierto en el que estuvo presentando su álbum de debut, “Golden Years” (Mush, 2012), lleno de momentos mágicos, sensuales, oníricos y sugerentes. Tan sugerentes que el mismo John Jagosponía los ojos en blanco a cada minuto. Con sólo un Mac y un par de sintetizadores, Brothertiger logró meternos a todos en otra dimensión, viajando por galaxias llenas de electrónica lo-fi, lugares paradisíacos y eternos veranos.

Llegó Teen Daze y puso la sala patas arriba. Lo que en un principio podía pensarse como una velada tranquila llena de suaves melodías chill wave se convirtió pronto en una fiesta de sonidos que bien podrían haber protagonizado una noche de Sónar. El americano Jamison repitió el mismo formato que su colega Brothertiger con un Mac y un par de sintetizadores, pero él sin micrófono, al contrario que su compañero. Empezó con melodías etéreas navegando por sus múltiples EPs para ir subiendo la intensidad a cada canción, presentando muchos temas nuevos de su próximo álbum “All of Us, Together“, que se publicará bajo su propio sello digital, Cultus Vibes. Los visuales le acompañaron en este viaje que pasó por imágenes propias de la película “Enter the Void” de Gaspar Noé, a repetir imágenes del universo como su compañero y enlazarlas después con imágenes de volcanes y playas. En medio de toda esta orgía de imágenes, electrónica y sensaciones, también hubo un momento que recordó al hip hop de los 90 con un toque dance. No sabemos de qué iba ese momento… pero nos gustó. Igual que nos gustó su final con música de “Twin Peaks“. Como gustan también las películas de David Lynch y el universo: cosas que no se entienden pero que nos atrapan irremediablemente.

 

Crónica escrita para Fantastic Plastic Magazine con fotos de Gabri Guerrero.

 

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