ANOHNI marca a fuego el segundo día de Sónar 2016

La segunda jornada de MIRIAM ARCERA en SÓNAR 2016… La segunda jornada de Sónar empezaba mojada y no precisamente en lo que al placer se refiere, sino más bien por la lluvia que nos recibía las primeras horas del festival. Con el chubasquero puesto llegamos al Sónar poco después de que la actuación de El Guincho acabara. Y, como suele pasar en estos casos, y sobre todo cuando te quedas atrapado en el Village, o bien empiezas a quedar con todo el mundo para desplazarte a otro escenario, o te encuentras a miles de personas y empiezan los “¿Qué tal va la vida?”, “Pues bien, aquí disfrutando” y frases del estilo que derivan en largas conversaciones o acaban en bailes y miradas cómplices mientras escuchas de fondo lo que haya en ese momento en el escenario.

Esto fue lo que nos pasó mientras sonaba Congo Natty con Congo DubzTenor Fly, Nãnci & Phoebe, que empezaron haciendo versiones de Bob Marley en plan verbena de pueblo y dejando que el público cantara los hits del jamaicano. Pero decimos verbena de pueblo en plan mal, porque no entendimos muy bien a qué venía hacer versiones sin más del artista rastafari. Luego empezaron con una mezcla de drum’n’bass y reggae que no pudimos soportar y nos fuimos a ver a El Niño de Elche y Los Voluble al SonarComplex, el que se está convirtiendo en mi escenario favorito del festival. Será que me estoy haciendo vieja o será que cada vez me gustan más los conciertos íntimos de este tipo.

El Niño de Elche ya se había presentado como una revolución el año pasado y en esta edición no ha hecho más que confirmarse su poderío y susavoir faire. La verdad es que no le había visto todavía en directo y me llamó mucho la atención la propuesta llamada “En nombre de” con Los Voluble, dúo de VJs y DJs formado por Pedro y Benito Jiménez, al que también le acompañaban Pablo Peña de Pony Bravo y el guitarrista Raúl Cantizano.

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La cosa empezó con potencia. Las sillas del Complex vibraban a ritmo de la frase “El miedo como zona protegida por el miedo” repetida hasta la saciedad por Francisco Contreras Molina, más conocido como El Niño de Elche. Los responsables de la vibración y de las imágenes de fábricas y guardias civiles vigilando la frontera entre España y África eran sus cuatro acompañantes, que completaban una experiencia más allá de lo musical, fundiendo límites con la performance y la denuncia social. De esta manera, dejaron claro que en el arte no hay fronteras, algo que por desgracia sí existe en el mundo real. Más denuncia social, con El Niño gritando “Ponle nombre” y imágenes de campos de refugiados para despertar conciencias, playas tranquilas con un leve ronroneo de fondo en las que luego aparecerían pateras navegando en el mar. El Niño diría después “Las fronteras se abren” mientras de fondo se podía ver el rótulo de una estación de metro que rezaba: “Próxima estación: Europa“.

Luego el SonarComplex se convertiría en una fiesta cuando El Niño gritase “El amoooor” y su voz se confundiera con un sampler de “Lo Tengo Todo Papi” de Maluca, mientras de fondo se veían travestis, vibradores y imaginería relacionada con la estética queer. Con todo ese ritmo y esa potencia que retumbaba en las paredes del Complex, la gente, incluida yo, nos levantamos de nuestras sillas y bailamos sin tapujos hasta que todo ese tornado terminó.

Una pausa hasta que empezase John Grant para refrescar el gaznate y dar una vuelta por el recinto en busca de look, de los que ya os hablaré en otro reportaje (próximamente en sus pantallas). Así, puntuales, nos presentamos a las 20:30h en el SonarHall para ver al estadounidense de voz grave y aspecto de osito. Con pantalones de chándal y gorra, como si estuviera en su casa (o paseando por el SonarVillage), Grant nos recibía hablando en perfecto castellano, diciéndonos a todos que íbamos a mover el culo, pero primero le tendríamos que perdonar porque empezaría con una canción de amor al piano. Con esa elegancia que le caracteriza y esa voz que derrite a ambos sexos por igual, nos ofreció un concierto en el que no faltaron canciones como “Pale Green Ghosts“, “Grey Tickles, Black Pressure“, “Black Belt” o “GMF” y, por supuesto, sus bailes sexys a los que el público respondía con gritos de “Guapo!” y “I love you“. Un concierto en el que movimos el culo tal y como nos prometía Grant, y en el que él estuvo impecable, como siempre.

Al acabar Míster Grant, fuimos directos al Sónar de Noche para no perdernos la actuación de ANOHNI, de lo más esperado del festival. Veinte minutos aproximadamente viendo un vídeo de Naomi Campbellcontoneándose es lo que tuvimos que esperar hasta que Antony,Oneohtrix Point Never y Hudson Mohawke hicieran su aparición y nos llevaran de viaje por su apocalíptico y desesperanzado disco, “HOPLESSNESS“. Pero de esto os hablará en más profundidad Míster Raül, mucho más fan y conocedor del trío que una servidora.

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Después nos quedamos en Red Axes que fue una auténtica fiesta, mezcla de psicodelia, house y pop, perfecto para bailar como si nadie te estuviera mirando. Y poco más podemos decir de la propuesta, ya que cuando se trata de disfrutar y darse al hedonismo, lo único que se puede observar es si uno se lo ha pasado bien o muy bien.

También nos dio tiempo a ver un poco a James Blake antes de irnos al SonarCama, uno de los escenarios que no sale en los mapas del Sónar de Noche pero que a veces puede ser el mejor si se quiere disfrutar a pleno rendimiento del Sónar de Día y de Noche del sábado. Que una ya tiene una edad.

Crónica escrita para Fantastic Plastic Magazine.

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